Acciones del ozono
El ozono introducido en un ambiente cualquiera realiza tres acciones fundamentales:
ACCIÓN MICROBICIDA
Seguramente, es la propiedad más importante del Ozono y por la que más aplicaciones se le atribuyen.
Los microbios son seres vivos que están sobre todo tipo de superficies, en todo tipo de fluidos o
bien flotando en el aire asociados a pequeñas partículas de polvo, minúsculas gotas de agua en suspensión
que contienen todo tipo de enfermedades contagiosas, especialmente en lugares cerrados con gran número de
personas.
Algunos de estos microorganismos son denominados patógenos por su capacidad de provocar enfermedades
contagiosas y han sido una gran preocupación del hombre desde el momento de su descubrimiento.
Destruye con gran rapidez por oxidación estreptococos, estafilococos, colibacilos, etc., así como las más enérgicas toxinas patógenas, muchas de ellas presentes en los conductos de aire acondicionado y son conducidas por vía aérea hacia nuestros pulmones.
Efecto virucida
A diferencia de las bacterias, los virus siempre son nocivos y provocan enfermedades en todo organismo
que atacan. Enfermedades tan comunes como la gripe, el catarro, el sarampión, la viruela, la rubéola,
poliomielitis y muchas otras son debidos a los virus.
El OZONO actúa oxidando las proteínas de su cubierta y modificando su estructura tridimensional. Al ocurrir
esto, el virus no puede anclar en ninguna célula huésped y al encontrarse el virus desprotegido y no poder
reproducirse, muere.
Efecto Fungicida
Existen ciertos tipos de hongos que tienen capacidad para provocar enfermedades en el ser humano. Otros son
capaces de ocasionar alteraciones en nuestros alimentos, haciéndolos inaceptables al consumo, como es el
caso de los mohos.
Debido a esto, resulta interesante controlar y eliminar estas formas patógenas, las cuales sus esporas pululan
por todo tipo de ambientes.
El OZONO las elimina mediante su acción oxidante que provoca un daño celular irreversible en el hongo.
Efecto esporicida
Existen algunos hongos y bacterias que cuando las condiciones son adversas para su desarrollo fabrican
una cobertura gruesa alrededor de ellas mismas y paralizan su actividad metabólica, quedando en estado
de latencia. Cuando las condiciones para su supervivencia vuelven a ser favorables, vuelven a su forma
normal y su metabolismo recupera la actividad.
Estas formas de resistencia se conocen como esporas y son típicas bacterias patógenas como las que provocan el tétanos, la gangrena gaseosa, el botulismo y el ántrax.
El OZONO en concentraciones ligeramente superiores a las utilizadas por el resto de bacterias, es capaz de acabar con la resistencia de las esporas.
ACCIÓN DESODORANTE
Es una de las propiedades mejor comprobadas, debido a la gran utilidad en todo tipo de locales
de uso público, vehículos y en el tratamiento de ciertos olores de origen industrial, humos,
orgánicos y otros.
El OZONO tiene la propiedad de destruir los malos olores atacando directamente sobre la causa
que los provoca, sin añadir ningún otro olor.
La causa de los malos olores suelen ser materia orgánica en suspensión o la acción de diferentes microorganismos sobre ella, tal es el caso, de la típica olor de personas, humedad, tabaco (alquitrán, nicotina y alcaloides), comida, etc...
El OZONO ataca ambas causas. Por un lado oxida la materia orgánica además de atacarla por ozonólisis y por otro lado ataca los microbios que se alimentan de ella.
El resultado de una correcta ozonización es que, en los lugares donde existían malos olores, no huele a nada.
ACCIÓN OXIDANTE
El OZONO por su gran poder oxidante, contribuye a mejorar la eficiencia de las células de los organismos superiores con el aprovechamiento del oxigeno disponible, mediante la estimulación de diversas enzimas que intervienen en este proceso.



